Primer Concierto para Sordos (12 y 13 / I / 2000)



  •  Primera fase: Reconocimiento previo de los instrumentos 




  • Sensores verbotonales empleados para la recepción del concierto



  • Segunada fase: Espacialización por familias instrumentales





  • Tercera fase: Orquesta Sinfónica de Galicia, dir. José Luis Temes. Ensayo General con narrador y traductora de signos



  • Teatro Rosalía de Castro (A Coruña)



Tratar de la composición de una partitura, destinada a un público con deficiencias auditivas graves, puede parecer en principio, una teorización infructuosa con escasas posibilidades de proporcionar resultados tangibles; sin embargo, hemos podido observar cómo los educadores especializados en el tratamiento de hipoacústicos (parcialmente sordos), emplean la música en sus aulas para invitar al niño sordo a penetrar en un mundo sonoro que le permita salir de su aislamiento. Este proceso -nos indican- le proporciona la obtención de mejoras a nivel de desarrollo sensorial y emotivo, e importantes avances en locución y psicomotricidad, facilitándole el acceso a la consecución de los resortes necesarios para una mayor sociabilización; además, han podido constatar cómo la utilización de audífonos y de otros aparatos transmisores de vibraciones, propician un aumento de la percepción sonora, lo que les ha conducido a incluir la música en las programaciones dirigidas al mencionado campo de la educación especial.
Desde este aspecto, la creación del Concierto de los Sentidos exigió la especial atención hacia el estudio de las distintas respuestas que, a través de las señales emitidas por sensores, parecieran susceptibles de ser discriminadas y probablemente reorganizadas en un conjunto discursivo. Las primeras incógnitas surgieron ya en la propia planificación del proyecto; por un lado, la creación de una partitura para sordos desde la perspectiva necesariamente unidireccional de un oyente, hacía especialmente compleja la evaluación de respuestas empíricas acerca del mensaje musical percibido desde los sensores; sobre todo, al procurar prescindir de unas facultades fisiológicas particulares, como era el renunciar a la percepción auditiva, para conseguir la mayor aproximación posible hacia un público de estas características. Esta circunstancia obligaba a centrar más el proyecto en reflexiones teóricas, sobre todo en lo que pudiera afectar a la recepción del discurso como tal, limitando la experimentación de respuestas táctiles recibidas, a clasificaciones puntuales que afectaran a parámetros más reconocibles, como los que implican intensidad, ritmo y acentuación, y, en menor medida, altura y timbre. Por otro lado, el pretender inventar una música específica para personas sordas no podía ser, en nuestro caso, un objetivo como tal, puesto que parecía más conveniente, e incluso inevitable, que este fin lo llevara a término en un futuro alguien que privado de la posibilidad de recepción auditiva, fuera conocedor en profundidad de los elementos que un hipoacústico precisa para la aprehensión de una transmisión efectuada desde los sensores; y, tal vez por ello, capaz de resolver el interrogante que presenta la mayor complejidad: cuál sería su capacidad para organizar y reconstruir a través de una especie de memoria táctil, el resultado general; es decir, una memoria capaz de acumular toda esta información -en correspondencia a la actuación de nuestra memoria musical-, y de permitir el ordenamiento de mensajes diacrónicos, imprescindible para el reconocimiento de la estructura formal, que es en todo momento la que da una idea organizada de los contenidos presentes en la obra. Asimismo, el anteriormente manifestado desinterés personal de crear algo así como una nueva música para sordos, también era debido a que este camino únicamente podría conducir a especular en un mundo de ficción, acerca de un discurso musical reinventado, dado que ¡sólo se puede componer música, generada desde la experiencia de la propia percepción!. Carmen Verdú



  • Ejemplos partitura orquestal:








- C.G.: … Casi un centenar de niños sordos asistirán a los dos conciertos que hoy y mañana ofrecerá la Orquesta Sinfónica de Galicia en el Teatro Rosalía de Castro. En las dos sesiones se interpretará una composición creada especialmente para ellos con el fin de que puedan sentir las sonoridades y vibraciones de los instrumentos. La iniciativa surgió del departamento de programas de divulgación musical de la Escuela Municipal de Música de A Coruña. A partir de ahí, la Orquesta Sinfónica de Galicia encargó la música a la compositora Carmen Verdú (Concierto de los Sentidos) (…) Para realizar esta composición se analizaron las percepciones que tienen las personas sordas. Los resultados se trasladaron a la autora de la composición, a la que se le facilitó también el material que utilizan los niños para sentir la música de forma que ella también pudiera percibirlo …  (Diario El Correo Gallego. A Coruña, 12/01/2000).





- I.G.: … La Orquesta Sinfónica de Galicia (OSG) presenta hoy su nuevo programa de música para niños sordos (…) se trata de un programa, el denominado Concierto de los Sentidos, diseñado para espectadores con problemas de audición, con música escrita expresamente para esta sesión por la compositora Carmen Verdú (…) En este concierto, organizado por la OSG y el departamento de divulgación musical del Ayuntamiento, se utilizarán vibradores del sistema Verbotonal … (Diario El Ideal Gallego. A Coruña, 12/01/2000).





- Paula González: La Orquesta Sinfónica de Galicia, el IMCE y una compositora, Carmen Verdú, hicieron ayer realidad un sueño. El de casi cien niños sordos que por primera vez pudieron sentir algo  que han leído en los libros pero que su discapacidad les impide disfrutar: la música (…) en el auditorio, cada uno encontró en su asiento un pequeño vibrador que le permitió sentir lo que sobre la tarima interpretaba la Sinfónica. Carmen Verdú, autora de las piezas, ha dedicado varios meses a culminar el encargo que le hizo la OSG en mayo (…) es la autora de los 40 minutos de música (Concierto de los Sentidos) que ayer escuchó Iván, un vigués de 11 años al que le costó encontrar la palabra que se ajustase a lo que había sentido: “Vibración”. También la notó Adolfo, aunque él que puede escuchar algo, matizó algo más: “Lo siento más fuerte que con el oído”. Es simplemente otra forma de escuchar.  (Diario La Voz de Galicia. A Coruña, 13/01/2000).





- Luis Pousa: … Carmen Verdú, autora de las composiciones de este singular Concierto de los Sentidos, explicó que las obras que ayer interpretó la Sinfónica fueron escritas expresamente para este programa (…) el concierto se diseñó para permitir a los pequeños que conociesen de cerca la forma de trabajo de una gran orquesta. Durante la primera parte del recital los pequeños pudieron tocar (palpar) los diferentes instrumentos, mientras los músicos de la Sinfónica, con la ayuda de los intérpretes, les explicaban el funcionamiento de los mismos (…) En la segunda parte, los músicos de la Sinfónica abandonaron su lugar habitual sobre el escenario para situarse en las plateas del Teatro Rosalía (…) El objetivo de esta original ubicación de los intérpretes de la orquesta era lograr una atmósfera envolvente para reforzar la intensidad de las melodías …  (Diario El Ideal Gallego. A Coruña, 13/01/2000).

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